LA FAMILIA COMO SUJETO EN LOS PROCESOS DE INTERVENCIÓN SOCIAL


Patricia Umbarila Laiton.
Pensar la historia de nuestra profesión es remitirnos al estudio de entramados conceptuales, metodológicos y éticos que dan cuenta de formas específicas de ser trabajadora o trabajador social, así como de un saber hacer vinculado con la especialización en acciones inherentes al ejercicio profesional. En esta perspectiva se observa que la intervención, sus discursos y, por supuesto, sus prácticas están fuertemente ligadas con los planteamientos sociales, culturales, políticos e incluso económicos que se estén desarrollando en un contexto específico; condiciones y situaciones sociales que, a partir de sus demandas y necesidades, estructuran también unas pautas, pilares, valores y principios para la interacción con los que llamaremos los sujetos de la intervención.
En razón de la identificación de estas características contextuales, la acción de las y los profesionales toma cuerpo llenándose de un sentido (una lógica de la acción) y de un significado (repercusión de la acción en los escenarios y procesos sociales en los que participan las y los trabajadores sociales), aspectos que dan cuenta de una intencionalidad claramente definida que orienta el quehacer profesional desde la óptica ético-política. Por ende, interrogarnos por nuestra historia es también preguntarnos por los fundamentos políticos, culturales y sociales que se convierten en premisas insoslayables de la intervención en lo social. Cada contexto socio-histórico representa en sí mismo la definición de un sentido específico del quehacer profesional. La oportunidad de reflexionar y analizar retrospectivamente las tramas sociales que se construyen en el quehacer profesional se convierte en una de las vías para desarrollar articulaciones teóricas, conceptuales e incluso metodológicas, como aportes importantes para la atención a determinado grupo poblacional, así como para el acercamiento y comprensión de las diferentes problemáticas sociales; de igual manera, se convierte en un escenario indispensable para abordar los diferentes marcos de referencia que sustentan la actuación institucional, posicionando la discusión sobre los derechos como pilar fundamental que debe leerse a la luz de la acción de las y los profesionales que actúan en el escenario de la política social. 

En este contexto se inserta la acción de profesionales de las Ciencias Sociales y Humanas, entre ellas el Trabajo Social, que en su devenir histórico se ha destacado por contribuir en gran medida a la construcción y consolidación de políticas públicas así como a la caracterización y visibilizacion de problemáticas sociales, de esta forma se identifica el papel fundamental de la atención de los diversos colectivos de población sobre los que recaen los efectos de las mencionadas problemáticas. De esta manera, la profesión ocupa en la historia un lugar preponderante en la reivindicación de derechos y la concepción de los usuarios de los servicios sociales como sujetos de derecho y activos participantes en la intervención. Teniendo en cuenta lo anterior, este artículo hace un análisis de los procesos de intervención de lo social agenciados por profesionales vinculadas y vinculados, desde varios ámbitos, con el proceso de institucionalización de la política de familia en Colombia, hecho que se materializa en la promulgación de la Ley 75 de 1968 que crea el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -en adelante ICBF-. En este escenario, el Trabajo Social jugó un rol fundamental en la construcción y posterior puesta en marcha de programas para la atención a la niñez, la juventud y la familia, ya que con sus aportes a nivel conceptual, metodológico y ético enriquecieron la creación así como la puesta en marcha de diferentes instancias para la intervención con entornos familiares y comunitarios.
Antecedentes de la política social de familia


Hablar de los antecedentes de los problemas sociales implica hacer referencia, en primera instancia, a la pobreza que en diferentes momentos socio-históricos ha sido definida de maneras particulares en razón de corrientes de pensamiento, enfoques o profesiones cuyos desarrollos están indiscutiblemente ligados con las características del contexto en el que emergen. Son innumerables las referencias a este problema social, la mayoría de ellas tienen en común hacer alusión a la carencia como aspecto definitorio, es decir, la pobreza entendida como la carencia corporal en los registros de la nutrición, la protección, el descanso y el movimiento (Malagón 2003, 5). Su definición, abordaje y, por ende, atención son elementos circundados por el contexto social, el periodo histórico, la construcción de dispositivos de ayuda y la materialización de esta última en métodos de intervención.

En la investigación realizada, de la cual se presentan las discusiones centrales en este documento, se halla que los discursos y prácticas ligados con la definición y abordaje de la pobreza están vinculados con actores como la Iglesia católica, el ámbito médico y jurídico, el Estado, las Ciencias Sociales y Humanas en formación y el Trabajo Social; instancias que representan el llamado discurso social de la época del Frente Nacional, que es el espacio y tiempo de la fundación del ICBF y que, por ende, se convierte en el escenario donde se inscriben las discusiones aquí señaladas. Así, se encuentra que la atención a este problema social está articulada con la noción que se le atribuye en determinado momento del devenir histórico. En este sentido, hablar de concepciones como asistencia social, cuyo origen se remonta a las primeras etapas de la colonización, nos remite a situarnos en lugares específicos desde los que se gesta la atención. Los hospitales aparecen como escenarios que, por excelencia, ponían en marcha programas y acciones destinadas a la atención de los llamados pobres, mendigos y vagos, en un contexto marcado por la convergencia de ideologías subyacentes al pensamiento de la doctrina social de la Iglesia católica y del ámbito médico. Los contextos en los que se inscriben dichas acciones de asistencia son considerados fundamentales como referencia a los antecedentes de la atención a la pobreza.

Es importante destacar que desde los orígenes de la asistencia social se hace evidente la influencia de los términos y construcciones conceptuales derivadas del campo médico. En este sentido, términos como tratamiento, diagnóstico, entre otros, aparecen como significantes que dan cuenta de la primacía de saberes positivistas y científicos que analizaban, explicaban y abordaban los problemas sociales desde la época colonial. En este mismo escenario analítico se encuentra planteamientos que nos llevan a pensar en la construcción de metáforas de comprensión y aprehensión de elementos conceptuales en un contexto determinado, esto como parte de los acercamientos de diversas disciplinas dirigidos a entender el sentido y el significado de la organización e interacción sociales.

DE LA PROBLEMATIZACIÓN A LA INSTITUCIONALIZACIÓN


 La fundación del ICBF en Colombia representa un hito histórico en la política social, ya que con este proceso se instauran mecanismos de atención, protección y prevención de situaciones que afectan a los entornos familiares en ámbitos como la dinámica relacional, la salud física y mental y la participación en otros escenarios de la vida social. Se observa como ya se dijo, que los problemas sociales, en el marco del impulso de la modernización e industrialización en el país, evidencian las carencias resultantes de la exclusión y desigualdad social promovida por el modelo económico imperante, en este contexto se ven involucrados y afectados, por una parte, el ámbito individual y por la otra, el espacio colectivo y de socialización de la infancia y la juventud, a saber el entorno familiar. El proceso de institucionalización de la política social de familia en Colombia se da por la convergencia de diversos factores que hacen evidentes los problemas sociales de la época del Frente Nacional. La migración a las grandes ciudades, especialmente por la violencia de la década de los cincuenta, sitúa la mirada en el aumento en la mano de obra vinculada al proceso productivo, sin embargo, una parte de la población queda “flotante” puesto que la industria no requería de trabajadores migrantes, en este sentido, se afirma que problemas sociales como el desempleo, la delincuencia juvenil, la niñez abandonada las altas tasas de mortalidad infantil, entre otras serían el resultado de esta situación. Dentro de los problemas de mayor afectación de la infancia, la familia y la juventud se mencionan los referentes al tema de la educación, la vivienda, la salud, la alimentación, el trabajo, la explosión demográfica, el alcoholismo, la prostitución, la delincuencia y la violencia.


Los problemas fundamentales son: explosión demográfica, índice comparado de crecimiento, los peligros de la economía mono-productora, el ingreso per cápita, la proletarización de las masas, la miseria colectiva […] hay en América Latina un desequilibrio manifiesto entre el aumento de la población y la producción de bienes. Una economía primaria y mono productora, peligrosamente vulnerable, es apenas suficiente en el momento actual. Urge una diversificación y un desarrollo con ritmo creciente, superior al demográfico, si en su conjunto se quiere conservar y mejorar el nivel de vida actual.

Intervención con familias: compromiso fundacional del Trabajo Social
El compromiso fundacional del Trabajo Social con la familia le ha permitido aunar esfuerzos en torno a la promoción de la legislación social en el país para su protección de este entorno, construyendo a su paso concepciones fundamentadas en relación con la dignidad humana y los Derechos Humanos, como caminos que viabilizan los diferentes procesos sociales que los individuos y las comunidades emprenden para hacer frente a situaciones consideradas socialmente como problemáticas. Como parte de la identificación de las rupturas que la profesión hace en el periodo del Frente Nacional, se encuentra que se fortalece la concepción de los individuos como sujetos activos dentro del proceso de intervención y en general en la escena social; son validados, legitimados, aceptados y promovidos como copartícipes en la solución de los problemas sociales, de manera que se reconocen las potencialidades y recursos con los que se cuenta. Cabe destacar que si bien las ideas sobre el sujeto circulan en el discurso social desde mediados de la década de los ochenta, las prácticas y discursos de Trabajo Social en la época de estudio e incluso desde etapas anteriores incorporan estas reflexiones. Los aportes del Trabajo Social a la fundación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y con ello a la construcción de la familia como sujeto dentro de los procesos de intervención social, pero también como sujeto de derechos, tienen varias dimensiones entre las que es posible destacar: 

• Aquellos aportes de las pioneras de la profesión que tuvieron la oportunidad de estar en instituciones de protección de la infancia y la familia en Colombia durante varios años y que lograron posicionarse profesionalmente a partir de sus aportes académicos, conceptuales y metodológicos para la atención a las familias en Colombia. Entre ellas se encuentran: Nohemí Pinzón en Bogotá, Amanda Gómez Gómez, y María Eugenia Restrepo en Medellín. También se destacan los importantes aportes a nivel conceptual, metodológico y reflexivo de Clara Inés Torres en Bogotá, en su trabajo con familias desarrollado luego de la creación del ICBF. 

• Los aportes materializados en construcciones académicas realizadas para las instituciones de protección, tales como la ficha socio familiar10 construida por la trabajadora social Nohemí Pinzón en la División de Menores del Ministerio de Justicia en la ciudad de Bogotá, instancia que posteriormente fue incorporada al ICBF y que estableció la pauta para la caracterización socioeconómica y la atención de las familias desde esa época hasta la actualidad. Dicho instrumento trasciende su labor de registro e identificación de aspectos ligados con el ámbito familiar para construir pautas conceptuales, metodológicas y hasta éticas de la intervención con familias.

Reflexiones finales

En definitiva, la intervención del Trabajo Social con familias en este periodo socio-histórico representa una posibilidad para la construcción de categorías fundamentales en el quehacer profesional, estructuras conceptuales, metodológicas y éticas que representan enormes posibilidades y caminos para visibilizar las contribuciones que, desde la praxis profesional y en el marco de los desarrollos investigativos, permiten concebir la intervención en lo social como una acción fundada que se orienta a la transformación. Lo anterior significa que este ejercicio profesional parte de la de-construcción de conocimientos, la interpretación y puesta en escena pública de hechos y acontecimientos sociales, dando con ello cuerpo a su participación en la construcción colectiva de un saber con otros y otras, así como de procesos de promoción de dinámicas que fomentan la comprensión y aprehensión de problemas fundamentales en la vida social del país.

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